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el secesionismo en España como problema

el secesionismo en España como problema

¿Secesionismo o derecho a la autodeterminación?
Posted 8/2/2006 2:26:25 AM
El secesionismo es en política , motivo de guerras a lo largo de la Historia.
Casi siempre obedece a intereses de grupos que utilizan sentimientos de origen étnico(racial digamos) que son presentados como la razón para separara un grupo determinado y un terrorio respecto de un grupo étnicamente igual en ocasiones pero con diferente lenguaje o diferentes supuestos culturales cuyo ancestral pasado glorioso es evocado por los interesados en la secesión respecto de un Estado al que juzgan como operesor respecto de la etnia o grupo racial supuetamente víctima de tal barbarie opresora

En el caso del secesionismo en la España de comienzos del Siglo XXI que ya viene del siglo anterior, tenemos que destacar tanto el separatismo o secesionismo vasco como el catalán
Se parte , desde los políticos secesionistas, de una supuesta Historia de opresiones por parte de España respecto de esos pueblos , esas etnias , la vasca y la catalana, que en el caso vasco , hablan el idioma de sus ancestros y en el catalán lo mismo, y que , según los líderes de ese nacionalismo secesionista vasco y catalán, an sido sojuzgadas por los españoles.
Se enseña en esas dos regiones de España, Vascongadas y Cataluña, que si no fuera por elyugo de España sobre esas ínclitas razas ubérrimas , se podría tener un orgullo vasco y catalán por la libertad , la independencia y un avance admirable en todos los ámbitos de la sociedad política, qeu necesariamente pasa por la separación de España .
En el actual contexto político de España, lo que se está llevando a cabo desde los partidos políticos llamados nacionalistas y con la cooperación de elPartido Socialista (Obrero, es un decir) Español y la coalición ( que es en realidad nucleada por el Partido Comunista de España)llamada Izquierda( es un decir) Unida es un proyecto en marcha para la secesión , a saber, la aceptación de , en primer lugar, el Estatuto de Cataluña, y pronto el de Vascongadas.
El único partido político que no acepta esta plataforma nacionalista vasca y catalana aliadas con la llamada izquierda (PSOE e IU) es el Partido Popular qeu es tilddao desde estas plataformas secesionistas de centralista y opresor de las nacionalidades vasca y catalana...acusándolo ( al PP) de ser heredero de la dictadura franquista que , según dicen los secesionistas, fue la gran opresora de Vasconia y Cataluña y su Derecho político a la autodeterminación , lo cual es mucho decir, desde luego, pues todos sabemos que en la etapa franquista, esas dos regiones de España tuvieron y gozaron de enormes ventajas en lo económico, por ejemplo...
Una clave fundamental de este secesionsimo, es, por una parte, el terrorismo polítco catalán y el vasco, y por otra parte, el uso de la educación para fomentar el secesionismo y , de paso, el odio a España y todo lo español incluída su gente, es decir, los que no han nacido vascos o catalanes.
Se prefiere, dicen algunos nacionalistas vascos, ser una espcie de satélite de Alemania, que pertenecer a la nación Española, se dice, por parte de muchos secesionsitas catalanes, que es preferible depender de parís o de Bonn que ser parte de España.
Y este es el panorama político en la España de comienzos del siglo XXI en lo que a estos asuntos erspecta, exoeustos muy brevemente, pero tratando de aportar las líneas esenciales de la situación.Una situación realmente difícil de manejar ,pues es potecnialmente explosiva , como se puede suponer con claridad.

Europa y educación

En España hay una nueva Ley de Educación en curso, que va a continuar desarrollando lo que fue la célebre LOGSE , esta vez se trata de la LOE, y el asunto que quiero comentar es el siguiente: ¿en qué se diferencia de la antigua Ley estra de ahora(LOE)? 

Las Ciencias y las Matemáticas así como el inglés o la lengua española e inclusive la Historia, novarían , son conocimientos qu eno se venafectados por las leyes de educación, sinembargosívaría elmodo de enseñar de evaluar de , en suma, poner en marcha controles efectivos que permitanque los conocimientos adquiridos sean realmente sólidos académicamente hablando.

El asunto ques que dadas las circunstancias de la organización social y política del trabajo, y ello en el seno de la Unión Europea y el llamado Nuevo Orden Mudial o Globalización en diversos contextos, el estudiante español de los centros delEstado, se supone que vana estar ahídurante diez años de manera obligatoria, es decir, es el Estado quien obliga aque estén ahí. Bueno si esose considera como positivoo para la juventud , en cuanto a la aportación de futuros ciudadanos responsables y que sirvan a la comunidad en su capacidad individualmente considerada, el sistema español parace ser ideal, o casi.
Sin embargo hay que analizar esto muy minuciosamente:

empezamos por ver el impresionante índice de fracaso , es decir, alumnos que no se titulan de Secundaria, ni con el modelo de evaluación tan laxo que existe por la LEY vigente en España. Pero los que sí se titulan , tienen unos niveles de desarrollo intelectual académicamente considerado, que linda con la estulticia más burda , insisto, académicamente. ¿Qué quiero decir por académicamente o relativo a la academia? al modelo de las academias de corte Platónico: saber para adquirir la capacidad d ela dialéctica, es decir, analizar los fenómenos de todo tipo que nos rodean con herramientas de un nivel de garantía de no caer enerrores o absurdos en la medida d elo posible.

Nuestro modelo vigente de Educación en España es más que un sistema enquelo académico prime, un sistema dirigido a estupidizar las cabezas de la juventud para que sean dóciles y apáticos consumidores de este modelo político de las socialdemocracias al uso en España hace años ya.

Y ¿qué sucede en los países vecinos al respecto?Bueno al parecer los escandinavos dedican esfuerzos muy importantes para tener un sistema educativo que prime lo académico y no lo meramente de servicio social de guardianes en centros llamados "educativos".

Los seervicios de entretenimineto social d ela juventud en España se confunden con o académico d emodo escandaloso, cada curso que comienza los profesores , tanto en secundaria como en bachiller ( o lo que queda de él: despojos bananeros)comprobamos que los alumnos van adquiriendo cada vez mayores y arraigados vicios perjudiciales para el estudio de ciencias o artes : poca capacidad de concentración y dedicaciónpara la resolución d etemas más o menos complejos; muy poca o nula disposicióna aprender a aceptar sugerencias de los profesores, na actitud mediocre en cuanto a que se promueve el igualitariosmo pero por el rasero intelectual y científico de la estulticia casi supina que impera cda año conmás anchura en nuestro mundo d ela educación en España.

Sinembargo, lospaíses comoFrancia,Holnada, Alemania,etc etc, se preocupan de que las exigencias educativas no bajen su cota como en España y con la ayuda vergonzante y vergonzosa de los llamados orientadores o pedagógos etc etc, se encargan de nivelar a todos los jóvenes gracias las fórmulas (oscurantistas pseudocientíficas si las hay) de la inteligencia emocinal una de las coartadas perfectas para la nueva educaciónprogresista en la España de este siglo XXI que será seguramente , alemán y no enabsoluto español eneste sentido que veniimos comentando en este texto

Un saludo

Mahoma en Europa y sus caricaturas

Mahoma en Europa y sus caricaturas

Los medios occidentales han dedicado las dos últimas semanas( aproximadamente ) a comentar el asunto de un diario danés Jyllands-Posten de la ciudad de Aarhus, el cual publicara en noviembre del 2005 unas viñetas sobre el profeta de los musulmanes, Mahoma. La reacción de miles de musulmanes quemando banderas danesas y luego de otros Estados de Europa y de Estados Unidos de Norteamérica es asunto de interés

El artículo de Gustavo Bueno, filósofo español, en la revista de internet El Catoblpas nos parece digno de lectura para tratar de comprenader el fenómeno de estas manifestaciones anti europeas y anti occidentales( anti Israel y EEUU) 

El Catoblepas, número 48, febrero 2006

El Catoblepasnúmero 48 • febrero 2006 • página 2

Rasguños

Sobre el «respeto» a Mahoma y al Islamismo,
y sobre la «condena moral» de las caricaturas

Gustavo Bueno

Se tratan algunas cuestiones de carácter teológico y estético
suscitadas por los dibujos en torno a Mahoma

Representación de Mahoma en el siglo XVII (en Alexander Ross, Pansebeia, or a View of all Religions in the world, Londres 1653) cuando todavía Lepanto mantenía frenada la Yihad

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Desde un punto de vista práctico, acaso pueda decirse que la publicación de las llamadas «caricaturas de Mahoma» puede servir a «Occidente» para desvelarle el alcance que tiene hoy el resentimiento del mundo islámico contra ese mismo Occidente, y cómo está sirviendo también a los propios musulmanes para aflorar o consolidar unas vinculaciones entre las diferentes partes de la Umma que antes no existían. No es que no preexistiera una conciencia difusa de estos vínculos; lo que ocurre es que esta conciencia difusa puede estar transformándose en un tejido objetivo de unidad frente a Occidente, a partir de la traducción de tan abundantes e intensas protestas musulmanas por los canales de televisión y por los medios durante varias semanas. También es verdad que esta movilización «universal» del Islam contra Occidente, que, a su juicio se ha reído de sus valores más preciados, puede moldear también un cauce de prudencia en amplios sectores del Islam, político y económico, más directamente vinculados a la explotación de esa «bendición de Alá» que llamamos petróleo. Pues los políticos musulmanes, incluso aquellos que se apresuran a producir energías alternativas, saben que dependen económicamente de Occidente, saben que él fue quien pudo extraer el petróleo de los yacimientos que ellos ocupaban de modo ignorante, y de meterlo, tras refinarlo, en millones de barriles y transportarlo a esas «tierras irredentas» en donde el número de inmigrantes musulmanes aumenta cada día, sin perder la fidelidad al Islam.

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En cualquier caso no nos parece que las oleadas de protestas que en muchos países mahometanos se han producido a raíz de la publicación de las famosas «caricaturas de Mahoma» puedan ser explicadas como una reacción espontánea de los creyentes musulmanes indignados ante un ataque gratuito e intolerable a su fe más profunda. Y no puede ser explicado así –y en este punto los «analistas occidentales» han alcanzado amplio consenso– porque la inmensa mayoría de los manifestantes no vieron ni podrían haber visto estas caricaturas, y no solo porque su religión se lo prohíbe, sino porque los medios de comunicación no dan para más entre analfabetos. Han tenido que esperar a que otros correligionarios, o acaso aliados, informasen a los cuatro meses de su publicación en el Jyllands-Posten de Copenhague.

Este intervalo es significativo, no es un «detalle oligofrénico». Si la reacción se hubiera producido en octubre, es decir, en el tiempo preciso para que los imanes daneses hubieran transmitido la noticia de la blasfemia a sus colegas asiáticos o africanos, y a través de ellos a los pueblos islamizados, se entendería por qué se habría producido en tal fecha, en caliente, semejante reacción. Pero sabiendo que el pueblo musulmán, la Umma, no se enteró durante meses, la pregunta obligada es esta: ¿por qué enteraron al pueblo musulmán en enero de 2006? Damos por supuesto que los dirigentes del Islam más activo (el Irak de Al-Qaeda, por ejemplo) ya conocieron las caricaturas al publicarse; sabemos también que en diciembre de 2005 se reunieron en La Meca los 57 dirigentes de una Conferencia Islámica, y allí acordaron sin duda organizar las protestas. Pero, ¿por qué esperar a febrero para mover a los pueblos musulmanes, contando, eso sí, con la disposición resentida de estos pueblos a exaltarse? En modo alguno cabe pensar que las reacciones fueron impuestas por ulemas o imanes, cuyas palabras incendiarias poco podrían haber hecho si no actuasen sobre una población inflamable.

Cabe bosquejar diversas respuestas, que van desde la victoria de Hamas en Palestina, hasta la política de desarrollo de la energía nuclear en Irán. Tanto Palestina como Irán mantienen una clara actitud beligerante, de yihad, contra Occidente (Israel, EEUU, Europa). La fecha elegida para garantizar el éxito de las reacciones podría ser una fecha estratégica, que respaldase la actitud de los beligerantes y de aviso a los «cafres», una ocasión de cerrar filas contra los enemigos del Islam. Según esto, los pueblos islámicos estarían reaccionando, por tanto, no ya contra el contenido irónico o insultante de unas viñetas, sino contra los occidentales, judíos o cristianos, que las publican o reproducen.

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Ahora bien: ni siquiera es fácil explicar por qué el «pueblo musulmán» considera insultantes, menos aún, irónicas, a las caricaturas, fuera aparte de lo que tienen de trasgresión del tabú de la imagen. Porque es evidente que si el contenido hubiera tenido otro signo –por ejemplo una imagen bondadosa y pacífica de Mahoma– la reacción no se hubiera producido, a pesar del tabú de evitación vigente.

Pero, ¿por qué tendrían los musulmanes que sentirse ofendidos al contemplar a un supuesto dibujo de Mahoma, a cuyo turbante va amarrada una bomba? ¿Por qué tendrían que sentirse ofendidos por una caricatura, pensada desde un sincretismo extravagante, en la que una especie de San Pedro detiene la entrada al edén musulmán a unos mujaidines que acaban de inmolarse diciéndoles algo así como esto: «no sigáis viniendo porque ya han entrado tantos compañeros vuestros que no quedan disponibles vírgenes huríes»? ¿Acaso los musulmanes fundamentalistas no consideran un acto glorioso el hacer estallar, en nombre de Mahoma, una bomba en medio de una embajada? ¿Acaso, cuando van a poner la bomba, no van acompañados de la esperanza segura de acercarse de inmediato a las vírgenes que les esperan en el Cielo? Teniendo en cuenta estos presupuestos, la cosa no sería para ponerse así. Tampoco un cristiano se ofende cuando ve una viñeta en la que aparece en encantadora escena doméstica la sagrada familia –San José cepillando con su garlopa un tablón; el niño Jesús jugando con las virutas; la Virgen María bordando una tela en un bastidor– junto con una paloma que acaba de posarse en el alfeizar de la ventana. La viñeta ofrecía un «globo» que salía de la boca de San José, que, sin dejar de cepillar, tranquilamente, decía: «María, apártate de la ventana que no quiero más disgustos.» Esta viñeta, para un cristiano no constituía propiamente una blasfemia (de hecho era tema de conversación entre algunos sacerdotes católicos); a lo sumo era una irónica manera de suscitar al cristiano una meditación sobre los símbolos por los que se expresa el Dogma de la Encarnación. Podría ser una viñeta piarum aurum offensiva, sobre todo en algunas épocas históricas (en las décadas españolas de los cuarenta y cincuenta no hubiera podido ser publicada en España, pero sí podía circular entre muchos católicos practicantes y entre muchos sacerdotes, como hemos dicho).

Esto da pie a pensar que las reacciones tan violentas de febrero corriente no representan sólo a los fundamentalistas (cuya fe les impediría incluso ver los componentes ofensivos de las viñetas), sino también a los islamistas no fundamentalistas, acaso excesivamente inertes o interesados sólo por su enfrentamiento contra Israel o EEUU, pero no tanto contra Europa, objetivo de Al Qaeda (11 de marzo de 2003 en Madrid, 7 de julio de 2005 en Londres). Al informarles a su modo sobre las viñetas, acaso los imanes buscaban «ampliar el horizonte», descorriendo el velo que les impide ver más allá de unas narices, que sólo huelen a Israel o a Estados Unidos, haciéndoles ver que también Dinamarca, Noruega, Alemania, Francia, Inglaterra o España son «objetos imprescindibles de odio» desde la perspectiva de la expansión islámica. En resumen, las reacciones desproporcionadas –según tantos analistas– de los pueblos musulmanes con la disculpa de las viñetas de Mahoma no irían dirigidas directamente por el Islam o por la Umma contra Occidente, sino que irían dirigidas desde una parte del Islam (la parte fundamentalista) hasta la otra parte del Islam menos activa, a fin de excitarla adecuadamente (si nos atenemos a las estimaciones de Gustavo de Arístegui, cabría cuantificar de este modo la situación: irían dirigidas, desde los 400 millones de musulmanes comprometidos con la Yihad, a los 800 millones de musulmanes tibios o pacifistas).

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Pasemos ahora a analizar brevemente las reacciones que «Occidente» mantiene ante las viñetas. No son unánimes.

Ante todo, hay que tener en cuenta que las viñetas no fueron una simple ocurrencia de unos dibujantes: fue la dirección de un periódico danés de gran tirada quien las promovió. ¿Cual fue el motor que impulsó al periódico a invitar a varios artistas a ensayar dibujos sobre Mahoma? Desde luego no cabe pensar que se tratase de una invitación gratuita, destinada a manifestar el ingenio de los artistas. Tampoco hay por qué pensar en un ataque directo contra los fundamentalistas, pues todos tenían que saber que tales ensayos, o no serían vistos como agresivos o no les convencerían. Acaso era un test para medir la sensibilidad de los inmigrantes, por tanto, su grado de integración en Dinamarca; un test dirigido a los inmigrantes musulmanes más tibios, y a la vez colaborar a la reflexión (caricaturas similares habían aparecido en Alemania años antes, y no provocaron tales reacciones entre los países musulmanes). Tampoco hay que pensar que los autores de las viñetas actuaron «en nombre de la libertad de expresión»; en el nombre de esta libertad habrán actuado, a lo sumo, ciertas revistas europeas que reprodujeron las viñetas o crearon otras nuevas.

La reacción a los manifestantes musulmanes en nombre de la «libertad de expresión conquistada por la democracia», nos parece una justificación demasiado formal y genérica y, en todo caso, ex post facto. Porque la libertad de expresión (dado que es muy difícil reconocer la existencia de la libertad de pensamiento) es sólo una libertad-de (es decir, respecto de quien me lo impide), y la libertad real es una libertad-para, es decir, una libertad material que atiende a los contenidos. Y, ¿para qué se dibujan las caricaturas de Mahoma? Los dibujantes, intelectuales y artistas, proclamarán su derecho a dibujar cualquier «creación», pero esta justificación no es suficiente. Concedamos esa libertad, pero ella no justifica la «creación» y la publicación de cualquier viñeta. Por ejemplo, algunos han dicho, en Francia y en España sobre todo, que está justificado ironizar contra Dios porque «Dios es humor». Pero esta es una simple tontería teológica, cuando se refiere al Dios de las religiones terciarias; además las caricaturas acerca de Dios –como las que Máximo acostumbra en El País– son puros sinsentidos, tanto si se piensa que Dios no existe como si se tiene en cuenta que Dios es único, infinito e invisible. Dios no puede representarse, en efecto, ya sea por ser espiritual, ya sea por ser infinito, ya sea por ser ambas cosas a la vez: y en estos supuestos se fundó el iconoclasmo desencadenado por León III en Bizancio (bajo influencia musulmana) en la época de Alfonso II de Oviedo (algunas veces hemos pensado si acaso los ángeles que figuran en la Cruz de Oviedo fueron en realidad traídos por unos orfebres que, confundidos con ángeles, venían huyendo hacia Occidente de la inquisición iconoclasta bizantina).

Pero en cualquier caso, y esto se ha olvidado excesivamente a lo largo de los debates, el tabú iconoclasta ante Dios no afecta a Mahoma, porque Mahoma no es Alá, sino su profeta, es decir, un hombre. De hecho, Mahoma fue representado por musulmanes durante los siglos medievales, y más tarde fue cristalizando el tabú de su imagen. Y la escasez de iconografía hace dudosa la posibilidad de hacer caricaturas de Mahoma, porque la caricatura sólo es posible cuando se dan por supuesto los rasgos del original.

Sin embargo esto no altera el fondo de la cuestión: las viñetas, sean o no caricaturas, son dibujos que quieren representar a Mahoma, acaso según las técnicas del retrato robot, y esto bastaría para incumplir el tabú. Y también para justificar la razón por la cual un importante diario danés, Jyllands-Posten, publicase la hoy ya famosa serie de doce dibujos sobre Mahoma. Una razón que tiene mucho que ver con los debates sobre el iconoclasmo y que afecta a la base misma de nuestra civilización racionalista. Pues no se trataría en este caso, por parte de los artistas daneses, o europeos en general, de reivindicar una libertad-de, sino de reivindicar una libertad-para dibujar o representar cualquiera de las realidades o morfologías de nuestro mundo, como única forma de lograr entenderlo («nada puedo entender, decía Lord Kelvin, si no puedo dibujarlo»). Por ello, no puedo entender como verdadero al decaedro regular ni tampoco al Acto Puro, precisamente porque no puedo representarlo, ni en dos ni en tres dimensiones. El tabú de la representación de Dios es un pseudo tabú, porque no puede considerarse opuesto a la «representación de Dios». Tampoco cabe hablar del tabú para esculpir un decaedro regular, como tampoco podemos considerar como norma de un sistema moral o jurídico un precepto que prohíba o establezca el tabú de comer carne de hipogrifo. Ni el hipogrifo, ni el decaedro regular, ni el Acto Puro, ni Dios existen.

Ahora bien: si Mahoma existió realmente como hombre, debe poder ser representado, y el tabú de su representación es mero oscurantismo, inadmisible de todo punto. No defenderíamos por tanto a quienes han publicado dibujos de Mahoma acogiéndonos a una libertad genérica de expresión, bajo cuyo manto estuviese protegida la decisión de publicar dibujos sobre Mahoma; defendemos la justificación de los dibujos de Mahoma pensando precisamente en el propio Mahoma. Los iconoclastas que mantienen el tabú de su representación han de considerarse como incompatibles con nuestra civilización racionalista, que necesita dibujar de un modo más o menos aproximado lo que existe para entenderlo y para juzgarlo. Y aquí no caben cuestiones de respeto, menos aún de veneración o de cualquier otra cosa. Sencillamente quien se niega a que sean representadas las figuras en las que él dice creer, habrá de ser visto como un peligroso oscurantista que hace imposible su integración en la única civilización existente.

Por tanto, el tabú de esa representación no puede ser respetable, «por razones de principio», y, en consecuencia, la voluntad de representar a Mahoma por parte de un «ciudadano occidental» no podría reducirse a la condición de un capricho banal o frívolo, sino que está vinculada a la misma posibilidad de entendimiento con los musulmanes, cada vez más presente en nuestros territorios. Pero precisamente fue, al parecer, esta «voluntad pedagógica» de entender a los musulmanes a través de la representación de su profeta, Mahoma, para poder juzgarlo, lo que movió al periódico Jyllands-Posten a convocar a los dibujantes para tratar de responder a la denuncia de un escritos danés, Kaare Bluitgen, que había manifestado en el periódico Politiken, quince días antes de la publicación de los dibujos (el 30 de septiembre de 2005) las dificultades que encontraba para ilustrar un libro suyo destinado a explicar a los niños la vida de Mahoma. Un problema pedagógico, por tanto, pero que afecta al fondo mismo del conocimiento de los musulmanes por ateos, judíos y cristianos.

A nuestro juicio las reacciones de quienes apelan genéricamente a la libertad de expresión nos parecen, por tanto, injustificadas. Porque la libertad-para, como hemos dicho, sólo puede basarse en los contenidos de esa libertad: yo no tengo libertad para insultar gratuitamente a otro, aunque mis insultos se apoyen en alguna verdad. Sin embargo quienes apelan a la libertad para justificar la publicación de las viñetas, tienen mayores razones si se refieren a la libertad-para que a la libertad-de quien se lo quiere impedir por razones que no pueden considerarse objetivamente como insulto alguno, salvo que se esté dispuesto a compartir, en nombre de un extraño afán de convivencia, con personas que no tienen razón, que son irracionales.

Sin duda, la libertad-de quien nos impide algo (aún sin entrar en los contenidos) es en principio muy importante, porque mide la autoridad y poder de quien pretende impedírnosla: no se trata del huevo sino del fuero, y es lo que se dice en muchas ocasiones. Si el tabú de la imagen de Mahoma procede de los musulmanes, ¿por qué tenemos que someternos a ellos para obedecer a semejante tabú? Sería una sumisión absurda, cualquiera que fuera el contenido de esa libertad o el alcance de tal representación. En cualquier caso insistimos en que no nos parece conveniente tratar de hacer ver que los artistas dibujaron las viñetas como un modo de manifestar su «libertad de creación». La «creación de los contenidos», desde el punto de vista del materialismo, es absurda, en cuanto creación ex nihilo. Esta «creación» ha de nutrirse de conceptos e ideas sobre Mahoma, sobre el profeta y sobre el Islam, y en rigor, quienes defienden, sin límite alguno la libertad de expresión, es porque están defendiendo la libertad-de, una libertad puramente formal, y en sí misma insuficiente e indefendible como exclusiva.

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Nos interesa más las reacciones que en Occidente se han producido ante las viñetas y ante las reacciones ante las viñetas en función de sus contenidos, es decir, en función de la libertad material, o la libertad-para, y no en función de la libertad formal, o libertad-de.

Estas reacciones son muy heterogéneas y caben muchos criterios de clasificación. Evitando la prolijidad me atendré a la clasificación siguiente en dos grupos:

A. Aquellos que no limitan en modo alguno la libertad-para en nombre de un principio de proliferación o, acaso, de «biodiversidad»: todo lo que se le ocurre a un artista creador ha de publicarse, en nombre del valor que la obra pueda encarnar, y ha de encarnar por el mero hecho de haber sido concebida por el artista, escritor o creador. Aquí no se justifica la publicación ni siquiera en nombre de la libertad formal, sino por la atribución de valor a cualquier obra de arte: es la justificación a la cual las vanguardias acuden una y otra vez. Es la justificación de las tallas de los judíos que observamos hoy en los coros de las catedrales, la justificación de Viridiana de Buñuel o de los dibujos absurdos de Carelman o de Escher. Estas justificaciones pueden confundirse con las formales, pero son distintas, y no nos parece aquí oportuno ahondar en esta cuestión.

B. Aquellas que discriminan los contenidos artísticos (de las viñetas, en nuestro caso). Y esta justificación puede basarse en tres fundamentos distintos:

a) En función de una libertad material, de índole «racionalista», en el sentido de la Ilustración, consistente en la libertad-para destruir dogmas o figuras consideradas supersticiosas. El prototipo de estas alegaciones a la libertad podríamos ponerlo en el libro del Barón de Holbach, Moisés, Jesús y Mahoma. Las frases que en este libro pueden leerse aún hoy dan ciento y raya a las viñetas que nos ocupan, aunque llegan a menos gentes, por aquello de que una imagen vale mil palabras (sin duda, querrá decirse: «vale más para la gente analfabeta»).

La defensa de la libertad de expresión no tiene que ver tanto simplemente con la libertad-de conquistada como libertad democrática por la Europa salida de la Revolución Francesa. Tiene que ver con la libertad-para promovida por grupos de hombres poseedores de determinados argumentos y tradiciones contra quienes mantenían o siguen manteniendo el oscurantismo y la superstición.

Esta es una justificación de las viñetas desde perspectivas no pacifistas o dialogantes, sino «militantes», que pocos se atreven a defender explícitamente (sobre todo si quienes mantienen estos argumentos son a su vez creyentes cristianos o judíos), aunque está implícitamente recogida, sobre todo, en las frases de quienes han recordado estos días a Voltaire o a Volney, incluso la cuestión de la tolerancia. Pero lo que no puede olvidarse es que la tolerancia se produjo en Europa como resultado de un equilibrio de fuerzas, cuando las fuerzas de los oprimidos llegaron a poder medirse con las fuerzas de los opresores. La Revolución Francesa, y después la Soviética, no se hicieron solo en nombre de la libertad de expresión, sino en nombre de la libertad para luchar contra la superstición propia del Antiguo Régimen, por no decir de la barbarie y del salvajismo.

¿Y por qué esta «cruzada contra la superstición» apareció en Europa (la Europa de raíces cristianas precisamente) y no entre los pueblos musulmanes, si la cruzada contra la superstición también rozaba al cristianismo?

Cabría decir –aunque aquí es imposible fundamentar esta tesis– que la Ilustración de la época moderna fue un fruto del cristianismo, más aún, del catolicismo (por paradójica que pueda resultar esta afirmación). Bastará recordar aquí que la identificación entre la Iglesia y el Estado, característica del Islam, no fue jamás propia del catolicismo. La Iglesia católica siempre mantuvo la doctrina de la separación de la Iglesia y del Estado («dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César») y fue tanto o más el Estado el que utilizó a la Iglesia («Por Dios hacia el Imperio») que la Iglesia quien utilizó al Estado («Por el Imperio hacia el Dios»), que también lo hizo, en lo que pudo, sin duda. La identidad, en España, del Estado y la Iglesia, comenzó siendo una herejía, la herejía arriana, que conducía al cesaropapismo; un cesaropapismo que se continúa en el islamismo (una herejía cristiana, según San Juan Damasceno) y que más tarde rebrotó en las iglesias reformadas (anglicanas o calvinistas), en las cuales todavía el príncipe o la princesa se confunde con el papa o con la papisa. Sobre esta base de la sociedad civil, como sociedad «perfecta en su género», según la fórmula escolástica, pudo fructificar la tolerancia que culminó en la revolución jacobina. No soy el primero que sugiere un lazo entre Robespierre y el catolicismo.

Y no es necesario subrayar aquí la importancia que la cuestión, al parecer particular, de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, tiene para el planteamiento de la cuestión de las relaciones entre la Razón y la Superstición.

b) Sin embargo las reacciones más frecuentes son las que tienen un carácter político-moral, son aquellas que apelan al respeto, a los valores de las otras culturas o civilizaciones, y a la condena moral y no solo política de toda acción que pueda dañar la convivencia armónica prevista en el proyecto de la «alianza de las civilizaciones».

En efecto, dejando de lado las declaraciones de Bush II (que pide contención, no solo por razones pragmáticas, sino acaso también porque sus fundamentos teístas se reconocen solidarios con los musulmanes, y piden contención en este terreno, pensando ganar en otros por vía económica o política) es en Europa en donde han prosperado más estas respuestas políticas (desde Putin hasta Zapatero). Pero, ¿qué se quiere decir con esto?

Si se habla de condena moral es porque en nombre de un grupo social se presupone la autolimitación de la libertad-para a fin de no herir las normas de otro grupo. Pero, ¿de qué grupo se habla? ¿De los grupos musulmanes o de los grupos europeos? Si los grupos europeos se rigen por la moral ilustrada, es su deber moral precisamente el que los incitará no a condenar las viñetas sino a publicarlas con valentía. Si se habla del respeto, se hará, o bien porque se apela (según la primera acepción del DRAE) a la veneración que ha de profesarse a los valores del otro, o bien porque se apela al temor, a la represalia (según la cuarta acepción del DRAE). Zapatero dijo en su discurso de Madrid, durante la cena con Putin: «Respeto la libertad, por supuesto, y respeto a las religiones de los otros.»

Pero, ¿cómo es posible a un racionalista respetar las leyendas de Mahoma relativas a las revelaciones por él recibidas del Arcángel San Gabriel? Sólo en la perspectiva armonista de la alianza de las civilizaciones podría esperarse que en la época de la Globalización puedan convivir, en el nombre del respeto mutuo, quienes creen que Cristo es una persona divina, y quienes creen que creer esto es una blasfemia, porque sólo Alá es divino. Por consiguiente el respeto de un cristiano ante las creencias de otro solo puede mantenerse, a efecto de su convivencia, poniendo entre paréntesis las creencias respectivas y relegándolas a la vida privada, es decir, abandonando las obligaciones proselitistas impuestas por el amor al prójimo. Pero esto no tiene nada que ver con la integración, tiene que ver más bien con una yuxtaposición más o menos superficial. El respeto a la libertad ajena sólo puede ser respeto de veneración o respeto de miedo (que ya justifica, sin embargo, la responsabilidad ante las reacciones).

Cabe advertir un curioso paralelismo entre esta ambigüedad, en rigor, un doble pensar implicado en la invocación al deber moral y al respeto, y la ambigüedad que viene manteniéndose en nuestros días a propósito del Estatuto catalán, en relación con la expresión «Nación» (Nación política y nación cultural). Cuando Zapatero, o Teresa de la Vega, invocan el deber moral, están utilizando una fórmula que unos interpretarán como deber moral hacia un grupo o hacia su enemigo; cuando invocan el respeto están utilizando una fórmula que unos podrán leer como veneración y otros como miedo o temor. Del mismo modo que cuando invocan el término ’nación’ están unas veces (cuando se dirigen a los nacionalistas) interpretando a la ’nación’ como Nación política (pero circunscrita al preámbulo) y a la vez, cuando se refieren a los españoles no nacionalistas, como nación cultural o étnica, en el sentido de las ’nacionalidades’ del articulado. De este modo los nacionalistas leerán la ’nacionalidad’ del articulado desde la ’nación’ del preámbulo, y los no nacionalistas leerán la ’nación’ del preámbulo desde la ’nacionalidad’ del articulado. Se trata de un modo de pensar, no ya flexible, sino tan blando y amorfo como pueda serlo un queso de Burgos. Quienes utilizan este modo de pensar, propio del pensamiento Alicia, dirán, sonriendo ante los contendientes, y en la convicción de haber resuelto el conflicto, lo que le decía aquel ciudadano a sus dos vecinos que veía jugando al ajedrez en el Casino de la villa: «¡Todos ganando, eh, todos ganando!» Un paso más hacia la «alianza de las civilizaciones», a cuyo proyecto ya se ha adherido el señor Moratinos y el señor Koffi Anam y últimamente el señor Putin y hasta el señor Bush II por boca de Condoleza Rice.

c) Obviamente quienes actúan desde una perspectiva militante no tienen por qué defender incondicionalmente, y al margen de toda consideración prudencial, los ataques a la superstición, a Mahoma en nuestro caso. Los límites de su «cruzada» los impondrá la fuerza de reacción atribuible al supersticioso. La ocasión, el momento, el modo y la manera han de ser establecidos por el conocimiento del poder de los agentes del contraataque.

 

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Control de la verdad : controlando el pensamiento en tiempos imperiales

Control de la verdad : controlando el pensamiento en tiempos imperiales

El artículo que publicaba Carlos Fazio en el 2003 sobre la conexión entre la praxis presidencial de Bush,la teoría del orwellianismo sobre el control de la verdad & , resulta enn el momento actual(diciembre de 2005) de un graninterés encuantoa su aporte crítico sobre el modus operandi de los Estados en general y del Estado imperial Norteamericano en particular, en torno al papel de control al servicio del poder( político, económico militar) de los medios de comunicación ( de propaganda en cierto modo, según el criterio de Noam Chomsky )

Copiamos el texto íntegro de Fazio a continuación , con la idea de que su lectura atenta sirva como "ejercicio" de un pensamiento más libre ...

En el marco del centenario de George Orwell (1903-1950), no está de más recordar que desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York, el presidente George W. Bush ha venido echando mano de la neohabla política en boga que recurre a la mentira y elimina las contradicciones, para timar a la población estadounidense y al mundo.

En su montaje propagandístico que tuvo como eje una supuesta amenaza a la "seguridad nacional" de Estados Unidos, Bush recurrió al estado de guerra permanente como fórmula ideal de lavado de cerebro masivo y control de la población. El discurso del miedo reforzó la ideología posmoderna anticipada por Orwell —la concepción de El Gran Hermano—, que predica que "la verdad está en la mente, no en la realidad", discurso que congela y a la vez revierte cualquier demanda de la ciudadanía en favor de una democratización.

En el posfacio a la novela de Orwell 1984 (Signet Books, New York, 1961), Erich Fromm, dice: "Orwell muestra el significado económico de la producción de armas, sin la cual el sistema económico no puede funcionar. Más aún, dibuja un cuadro impresionante sobre cómo tiene que desarrollarse una sociedad que se está preparando de manera constante para la guerra y, temerosa de ser atacada, busca los medios para la aniquilación completa de sus oponentes".

Y agrega: "El miedo y el odio hacia un posible agresor destruirán las actitudes básicas de una sociedad democrática, humanista". También analiza la descripción de Orwell sobre "la naturaleza de la verdad" en el contexto de un fenómeno que estaba ocurriendo en países industrializados de Occidente a un ritmo más lento que en la Unión Soviética y China. La cuestión básica que plantea Orwell, dice Fromm, "es si existe siquiera alguna cosa tal como la ’verdad’. La ’Realidad’, según sostiene el partido dominante (en 1984), ’no es externa. La Realidad existe en la mente humana y en ninguna otra parte... lo que sea que el partido afirme que es verdad, es la verdad’. Si así fuere, entonces al controlar las mentes de los seres humanos, el partido controla la verdad".

En ese texto Fromm avizora la ideología posmoderna como algo anticipado por Orwell: "Los líderes están conscientes de que ellos mismos solo tienen una meta, y esa meta es el poder. Para ellos, el poder no es un medio; es un fin. Poder significa la capacidad para infligir dolor y sufrimiento ilimitados a otro ser humano. Para ellos, el poder crea la realidad, crea la verdad".

Pone el ejemplo de un trabajador que pasa por varias corporaciones y en cada una "vende" el producto de la empresa como el mejor, para demostrar cómo la verdad o el cotejo con la realidad es irrelevante. Y añade: "Aceptaré la nueva verdad, que el producto de la empresa es el mejor, y hablando subjetivamente, esta nueva realidad será tan verdadera como la anterior. Uno de los desarrollos más característicos y destructivos de nuestra sociedad es que los seres humanos, convirtiéndose más y más en instrumentos, transforman la realidad en algo relativo a sus propios intereses y funciones. La verdad es comprobada por el consenso de millones; al eslogan ’¿cómo podrán estar equivocados millones?’, se agrega ’¿y cómo puede tener razón una minoría?’. Orwell exhibe con claridad cómo ha sido abolido un sistema en el cual el concepto de la verdad es un juicio objetivo concerniente a la realidad y por lo tanto, quien esté en minoría de uno deberá ser convencido de que está loco."

Para Fromm, el "doble pensar" orwelliano es la acción "de poder sostener dos creencias contradictorias en la mente de manera simultánea... y aceptar ambas. Ese proceso tiene que ser consciente o no se realizaría con suficiente precisión. Pero también tiene que ser inconsciente, porque si no traería consigo un sentimiento de falsedad y por ende de culpa". Pone un ejemplo muy ilustrativo para su época: cuando se habla del "mundo libre", dice, se incluye indistintamente a Estados Unidos y Gran Bretaña junto con Franco, Salazar y las dictaduras sudamericanas. Y a propósito del "doble pensar", agrega: "En una exitosa manipulación de la mente, la persona ya no dice más lo contrario de lo que piensa, sino que piensa lo contrario de lo que es verdad. Así, por ejemplo, si ha entregado su independencia y su integridad completamente, se vivencia a sí mismo como un objeto que pertenece sea al Estado, al partido o la corporación, entonces dos más dos son cinco, o ’Esclavitud es Libertad’, y se siente libre porque ya no hay más ninguna conciencia de la discrepancia entre verdad y falsedad".

Cualquier semejanza con la actual sociedad estadounidense es pura coincidencia. Bush fabricó una "verdad" y engañó y controló a la ciudadanía de Estados Unidos para ir a la guerra imperialista contra Irak. Recurrió al discurso orwelliano del poder —con sus falacias, mitos y mentiras— y se valió de la complicidad de una industria de propaganda integrada por megacorporaciones privadas de comunicación, que actúan como "policía del pensamiento", para fabricar un consenso favorable a la intervención.

Ahora, a raíz de la comparecencia del científico Christian Westermann ante los comités de Inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado, sabemos que Bush y los halcones que le rodean "presionaron" a sus expertos en armas químicas y biológicas para que modificaran los análisis sobre Irak y "moldearan las evidencias", según los puntos de vista oficiales.

Westermann, respetado analista del Buró de Inteligencia e Investigaciones del Departamento de Estado, admitió que fue presionado por John Boltona, subsecretario de Estado para el control de armas y la seguridad internacional, con el fin de que adulterara sus informes sobre Cuba e Irak (James Risen y Douglas Jehl, The New York Times, 26/6/03).

Como afirma Paul Krugman, Bush "timó" al país y utilizó "argumentos deshonestos" y "premisas falsas" con el objetivo de fabricar un consenso favorable a la guerra en Irak (The New York Times, 25/6/03).

PERIODISTADIGITAL Y SUS BLOGS EN EL CENTRO DEL HURACÁN

PERIODISTADIGITAL Y SUS BLOGS EN EL CENTRO DEL HURACÁN

El diario español digital PERIODISTA DIGITAL nos plantea una interesante opción para recabar información , sinduda alguna es un medio muy intreresante y seguidopor muchos periodistas a lo ancho del mundo de habla española

El blog de periodista digital ha publicado una noticia muy digna de ser analizada , sopesada y valorada, porque de ser viable lo que se comenta en ese blog habrá que tomar medidas para evitarlo, al menos es lo que parecería más prudente y sabio , si es que no queremos abrir de lleno las puertas a un Islam cada vez más fanatizado y agreviso contra los logros de la civilización europea reconocidos y valorados positivamente por todos los que nos consideramos herederos y partícipes políticos de tal herencia hoy llamada "Occidente"

Consultar noticia en este enlace http://blogs.periodistadigital.com/tizas.php/2005/11/25/p4853#more4853 

 

No franco holandés a la Constitución neoliberal

El NO de Francia y de Holanda al Tratado

Los partidos políticos se están empezando a dar cuenta de que cuando se hace un referndum en la Unión Europea, y se hace en distintos países en fechas diferentes, corren (los políticos) el riesgo de encontrarse con votantes poco dados a seguir sus lineamientos propagandísticos y podemos afirmar que demagógicos.
El día 29 de mayo , de ganar el NO en el referendum de Francia, se va a tener que dejar a un lado por el momento ese proyecto de unificar a los 25 Estados de la UE en un preámbulo constitucional en el que se dedica el mayor esfuerzo a apuntalar un modelo económico político neoliberal ,que ni franceses , ni holandeses parecen estar muy dispuestos a secundar en un referendum , y menos de este calibre
El aumento del descontento es notorio: la seguridad social cada vez funciona peor,la educación pública sufre de un fracaso ya casi endémico, elcaos laboral con connivencia de sindicatos bastante dóciles, es un tema que ha llevado a rechazar este tratado en el referndum...
Veamos qué sucede tras el NO franco holandés...
Los votantes españoles, parece ser que no lo teníamos tan claro...a ver si ahora empezamos a "espabilar"..merci, la France, por esta vez al menos, son de buena ayuda para España con su NO....

NUEVO ASESINATO DE SÓCRATES AHORA EN LA ESPAÑA DEL GOBIERNO PSOE

No parece ser un asunto directamente relacionado con los medios de comunicación y sus negocios, pero realmente la práctica eliminación de la enseñanza de la Filosofía en España es un atentado a la capacidad crítica , un atentado contra la inteligencia para la libertad mediante el conocimiento que la Historia de la Filosoía y la Filosofía han aportado a España y Europa durante siglos; Filosofía entendida como crítica de los saberes y aconteceres políticos , sociales, religiosos, culturales del presente, que incluyen la actuividad de la industria mediática y de la información y la comunicación,sin duda.
Además, se pretende obligar a enseñar a los jóvenes, mediante esta nueva Ley en marcha ya, (llamada LOE), una nueva asignatura: Educaciónpara la Ciudadanía, que no es otra cosa que adoctrinamiento y en gran medida busca formar ciudadanos sometidos a los intereses ideológicos representados por los partidos socialdemócrtas en España y si ello fuere viable para estos, en el resto de Europa.
Cuidado con la indoctrinación ideológica en nombre de la Libertad. Ya ha habido en España y en Europa hechos muy graves y nefastos como para volver a las andadas.
ATACA EL GOBIERNO ESPAÑOL LA ENSEÑANZA CRÍTICA AL ELIMINAR LA FILOSOFÍA Y LA ETICA CRÍTICAS DE SECUNDARIA Y BACHILLERATO
Introduce el PSOE en su Ley (LOE) educación para la ciudadanía según un modelo de corte hegeliano y ropajes posmodernos(il pensiero débole-el pensamiento de la debilidad mental) que forman dóciles y apacibles borreguitos

Estimados amigos:

Los profesores que enseñamos las materias de Filosofía y de Historia de la Filosofía, estamos en una lucha contra la nueva Ley socialdemócrata que busca eliminar estas dos asignaturas de facto, y con el agravante de introducir “Educación para la Ciudadanía” , muy dañino para la educación de una juventud que pretenda ser democrática y libre.

La educación para la ciudadanía contiene una enorme dosis de indoctrinación partidista cuya incapacidad para el debate con otras posiciones sólo es explicable bajo modelos de política de partido semi totalitarista y altamente demagógica.

Si ienen ustedes interés en conocer con todo detalle este grave ataque que perpetra el Gobierno de Zapatero a través de su sorda y soberbia ministra de Educación contra la educación crítica y libre de los jóvenes en España, pueden entrar en estos enlaces
Sociedad de Filosofía Región de Murcia Contra la LOEProyecto de Filosofía en Español
phi spain no a la LOE
sia a la filosofia

POLITICAS DE ESTADO EN MÉXICO

Hay un asunto que puede ser de interés para ver cómo en un país tan importante para América como es México, existe la posibilidad de hacer política de Estado y mantener, así, la eutaxia , esto es , la duración de esa sociedad política en el tiempo, según los cánones de la política de un Estado bien integrado mediante el papel importantísimo de su capa estructural: la capa de los partidos políticos y sus gestores

Me refiero al célebre caso del desafuero del regente o alcalde de la capital del Estado; en México Distrito Fedeal, hubo un caso en torno a determinada obra de un Hospital privado y que se veía limiotado para tener las imprescindibles salidas y entradas, por un terreno lindante a dicho Hospital( el Hospital Inglés...)
El Gobierno de la capital , al frente del cual está el pollítico Andrés Manuel López Obrador, tuvo que enfrentar un proceso legal por la operación en torno a esos terrenos colindantes con el Hospital, , terreno llamado El Encino.
De ahí se fue la cosa hasta el voto en el Parlamento(Cámara de Diputados) y acabó haciéndose un asuno de obras en la ciudad en un tema altamente politizafo y judicializado.
A a cuestión se le dieron toda clase de "vueltas" en torno a la polítca mexicana , a la situación de inestabilidad que deriva de ciertas grietas en la Constitución mexicana, etc.
La cuestión es que el PRD (Partido de la Revolución Democrática) al que pertenece el regente del DF, A.M.López Obrador, porganizó una campaña de manifestaciones de apoyo a su candidato a las próximas elecciones a la Presidencia de México en el 2006.
El presidente Fox, del Partido de Acción Nacional (PAN), primer partido que llegara a la presidencia, en el año 2000, tras la initerrumpida estancia en el Poder del PRI a lo largo de 75 años, fue criticado por su supuesta manipulación de la Procuraduría del Estado mexicano enaras a desbancar de la carrera presidencial a AM L Obrador y al PRD con ello.
Sin embargo, el presidente Fox, ha sido capaz de sortear esta difícil situación con una gran muestra de prudencia política que ,a mi juicio, lo acredita como un auténtico hombre de Estado, a saber: la aceptación de la renuncia del Procurador( fiscal general del Estado) y la contundente y clara decisión de que por ninguna vía judicial se impida a nadie ejercer su Derecho Constitucional a ser elegido como presidente de México

Ahora falta ver si, en caso de ser el nuevo Presidente de México en el año 2006, el alcalde del DF es capaz de dejar su vía populista de acceder al Gobierno , y se muestra como un hombre de Estado. Esta es la gran incógnita política mexicana a medio plazo.Y es lo que AM López Obrador y su partido deben mostrar en caso de llegar al Poder el próximo año. Fox lo ha logrado, ha mantenido cierta estabilidad política, a pesar del creciente peso del lastre del Poder del Narco en México,a pesar de la pesada losa en los asuntos financieros del Estado heredada por Fox de los anteriores presidente priístas....